Muchas veces se ha hablado sobre las bellas tradiciones de cada región, pero es inevitable hablar de ellas cuando cada una tiene su propio significado y forma de celebrarse; esta vez hablamos de una de las fiestas más bonitas y coloridas del Pueblo Mágico de Atlixco, el festival del Huey Atlixcáyotl.

Este fue realizado por primera vez en 1965, en un evento en Oaxaca, en el que jóvenes de ese estado hicieron un baile que maravilló a muchos. Cuando se quiso llevar a Atlixco no les dieron permiso a las señoritas y se tuvo que buscar a mujeres originarias del pueblo donde se haría la presentación y lo consiguieron; haciendo un show que agradó mucho. Al año siguiente se quiso hacer la misma celebración, pero el grupo se había disuelto, por lo que se recurrió a buscar jóvenes de comunidades cercanas a Atlixco, conservándolo hasta la fecha como una bella tradición, haciéndolo coincidir con las festividades de San Miguel Arcángel. 

El festival es realizado el último domingo de septiembre, en honor al dios Quetzalcóatl, su nombre proviene del náhuatl que significa “Gran Tradición Atlixquense” o “Gran Fiesta de Atlixco” Es celebrada en la cima del cerro San Miguel, en la parte conocida como Netotiloyan (cerro de la danza).

Ahí se congregan las 11 regiones etnogeográficas de Puebla, conviviendo juntas con vestimentas multicolores, máscaras, gastronomía, música, artesanías y danzas; como las de los Tecuanes, los Santiagos, la Boda Indígena, la Fiesta Huasteca, la Danza de los Quetzales, los Negritos, Mojigangas, Tecuanis y Los Voladores, que es la más esperada por todos; visitantes y locales. 

Sobre todo, porque es la danza que pide a los dioses mejores cosechas y da gracias por las obtenidas. Al final de cada baile se obsequia fruta, flores y otros productos de la región, haciendo más especial el espectáculo. Para la celebración en Atlixco se elige a la Xochicíhuatl (Mujer Flor) y a sus Xochipilmes (Florecitas), quienes presiden todas las celebraciones; estas no son elegidas por su belleza, sino por su conocimiento en las costumbres de los pueblos del estado, haciendo aún más especial la celebración, puesto que, en muchas otras regiones a las representantes de las festividades solo las eligen por su belleza y figura.

¿Qué tal esta bella tradición de Atlixco? ¡Verdaderamente increíble! Una combinación de cultura prehispánica con religiosa llena de magia, color y alegría.

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