¡Guau! Tres perritos netamente mexicanos

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¿A quién no le gustan los perritos? Sólo a gente desalmada ¿no lo crees? Por algo se dice que es el mejor amigo del hombre: son fieles, bonitos, agradecidos, juguetones, vienen en diferentes colores y tamaños, además de ser una maravillosa fuente de calor en las noches invernales. Hoy queremos hablar sobre estos peludos en cuatro patitas, principalmente sobre aquellos que se han convertido en símbolo de nuestro país por ser especies orgullosamente mexicanas. ¿Las conoces todas? Checa si son las que pensaste a continuación:

Chiquito, valiente y tembloroso

¡Chihuahua! Sí, tal como lo lees, este pequeño y súper simpático ojón proviene de una raza antigua denominada “techichi”, palabra de origen náhuatl compuesta por “telt”, que significa “piedra”, y “chichi”, traducido como “perro”. Se cree que era una especie salvaje que la civilización tolteca domesticó; y que los antecesores del chihuahua actual vivieron en Tula, Hidalgo. Sin embargo, como los primeros vestigios fueron hallados en Chihuahua, se le quedó ese nombre, aunque originalmente era “chihuahueño”, que significa “lugar árido y arenoso” en tarahumara.

Por donde se vea, ¡el chihuahua es la raza de perro más pequeña del mundo! Por lo general no alcanzan los 3 kg de peso ni superan los 20 cm de altura. Ya que son tan compactos, podemos decir que es la raza ideal para tener en un departamento y, si se les cuida con amor, pueden llegar a vivir hasta los 20 años. ¡Súper longevos! Nosotros los amamos: su carácter fuerte, sus ganas de jugar, su alegría, inteligencia y gran valor son características que los distinguen como compañeros de vida ideales. Aunque, eso sí: a menudo están en modo vibración, ya sea por frío, nervios o exceso de energía. Si deseas adoptar uno, te recomendamos comprarle suetercitos, que además se ven bien monos.

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La soberbia ante todo, papi. 

Medio perrito, medio cerdito

Vale, no todos los canes son peludos, y muestra de ello es el pelón mexicano. ¡Seguro que fue el primero en venir a tu cabeza cuando hablamos sobre especies endémicas de nuestro país! Y es que hace unos dos mil años, en una franja que va desde Nayarit hasta Guerrero, nació una camada de perritos en la que uno era calvo. Los habitantes de aquella época pensaron que dicha aparición respondía a una decisión de los dioses, y como su caso era tan extraordinaria, lo llamaron “perro raro” o “perro arrugado” en náhuatl, es decir, xoloitzcuintle.

Hablando científicamente, es el resultado de una mutación genética espontánea que se dio de una generación a otra; pero entonces se creía que eran los guías que dirigían a las almas hacia el más allá, por lo que eran sacrificados y enterrados junto a sus dueños para poderles abrir el camino al inframundo. Para acabarla de amolar, la especie fue muchos años apreciada por su carne, pues era consumida regularmente por los mexicas, casi siempre en banquetes de boda y funerales, constituyendo una fuente esencial de proteínas. Ya sabes, a falta de puerquitos, xoloitzcuintles… pero su mala suerte no acaba aquí.

Además, los colonizadores españoles intentaron terminar con la especie, lográndolo casi, por lo que estos perritos amenazados se refugiaron en la sierra de Oaxaca y Guerrero, y se mantuvieron ocultos durante muchos años. Fue hasta la década de los 50 del siglo pasado, cuando se reconoció oficialmente como raza, y sólo entonces se tomaron medidas para su conservación.

A muchas personas les parecen feitos, pero nosotros pensamos que pueden dar amor como cualquier otra raza, y que también merecen ser tratados con cariño y respeto. ¿Tú qué piensas?

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Hay que cuidarlo, está chiquito.

El majestuoso perro-lobo mexicano

Calupoh es la especie menos conocida, la que se encuentra en mayor riesgo de extinción, y la última en haber sido reconocida como mexicana por la Federación Canófila; misma que tiene a este guapo peludo clasificado dentro de su categoría uno, esa donde están los perros de pastoreo y compañía, es decir, “los mejores” por su carácter buena onda. Se trata de una mezcla de lobo gris mexicano y perro, de enormes ojos amarillos y pelo negro que brilla con intensidad, aunque igual hay registros de ejemplares grises, marrones e incluso blancos. ¿No te parece sencillamente majestuoso?

Vestigios del calupoh han aparecido en excavaciones del Templo Mayor, en la Pirámide de la Luna y el Templo de Quetzalcóatl de Teotihuacán. Los arqueólogos descubrieron que usualmente eran enterrados con joyería fina, sólo comparada con la de los entierros de la élite mexica. Los sacrificios de estos perros-lobo eran considerados doblemente sagrados, debido a que son descendientes de dos razas puras. Por un lado, el lobo era considerado un animal de guerra, pues en manada logran ataques efectivos. El perro, en cambio, simboliza la cosecha y la fertilidad. Para los mexicas, la temporada de celo de estos animales coincidía con la de las lluvias y el calendario agrícola, de modo que un calupoh simbolizaba dos de las actividades económicas más importantes para el pueblo: la guerra y la agricultura. ¡Asombroso! Aunque qué culpa tendría el pobre perrote ¿no crees?

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Tómame una, como que no me doy cuenta.

Ahora que conoces a las tres especies oficiales de perros mexicanos, dinos: ¿cuál es tu favorito? ¿Te gustaría convivir con alguno de ellos como compañero de aventuras? Está difícil elegir, porque todos son dignos de pasarela, claro está.

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