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De locura, amores trágicos y apariciones: La leyenda de la Casa de las Delicias, en Álamos, Sonora

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Y tú ¿podrías llegar al terrible extremo de morir o matar por amor? Esa es la interrogante que resuena en las mentes de todos los que visitan La Casa de las Delicias en Álamos, Sonora, y recorren sus pasillos escuchando la trágica historia que da paso a su leyenda. Los turistas suelen acudir con gran fascinación a esta casona siempre majestuosa, a la par del museo local, el mirador, la Casa de María Félix y panteón. Con el transcurso del tiempo, aquel relato digno de telenovela que augura la aparición de espectros en la vivienda, le ha brindado fama tanto nacional como internacional al Pueblo Mágico sonorense.

En esta ocasión, te contamos los eventos ocurridos en José Guadalupe Posadas y Delicias número 16, así que coge un pañuelo y prepárate para el drama… así como uno que otro susto.

Un romance secreto

Existen muchas variantes en los detalles y el orden de los sucesos que conforman la leyenda. Algunos la sitúan a finales del siglo XIX, aunque otros aseguran que ocurrió a principios de 1900, cuando un matrimonio de recién casados habitó la Quinta Las Delicias como regalo de bodas. Producto de esta unión nació una pequeña a la que llamaron Beatriz, igual que su mamá, quien falleció durante el parto. Así, la niña creció rodeada de nanas y bajo la instrucción de su padre, quien se encargó de prepararla para ser una esposa perfecta, así como el ama de casa ideal. Debido a esto, a los 21 años un hombre acaudalado pidió su mano y pronto estuvo comprometida.

El señor de la casa, feliz de ver a su doncella a punto de casarse, se encargó de organizar en grande la boda. Sin embargo, los preparativos eran tan absorbentes que la administración y el cuidado de la casa decayeron, por lo que se contrató a un joven que se encargara de ello; aunque otros cuentan que en realidad se trataba del jardinero de la familia. Como fuese, se dice que este personaje era muy apuesto, y que gozaba de una suerte especial con las mujeres… por supuesto, recibirlo en su casa fue un grave error.

Con la cercanía, la señorita ya comprometida y el muchacho se hicieron amantes. El lugar secreto de sus encuentros era el panteón, donde al caer el ocaso siempre se veían con el pretexto de ir a rezarle a la difunta. Beatriz salía de su habitación en el segundo piso de la casa, bajaba a la cocina, y por la puerta de servicio escapaba en busca de su amado. Después de todo, eran jóvenes, y en verdad se querían.

Los amantes trágicos

La felicidad de la pareja fue muy fugaz, y aquí es donde las versiones de la leyenda se complican.  Se dice que un empleado descubrió a los amantes, y que dio aviso al padre de la prometida; horrorizado, el señor acudió de inmediato a su encuentro, llevando en sus labios una confesión terrible para ambos: el amor que se profesaban era imposible, no por un asunto de clases sociales o por el compromiso de su heredera, sino porque eran medios hermanos.

Algunos cuentan que el padre murió unos cuantos días después, con la sospecha de haber sido envenenado por los amantes que, aún tras descubrir la verdad, continuaban juntos en las sombras; y que al poco tiempo Luis falleció también por causas naturales o accidentales. Otros, en cambio, narran que fue justo el dueño de la casona quien mandó a encarcelar al joven, que partió no sin antes jurarle su regreso a Beatriz… incluso si se vio incapaz de cumplir su promesa, al ser asesinado. Como fuesen los hechos, lo cierto es que la joven fue perdiendo la razón, su belleza y lozanía, que dejó de comer y que cayó en una depresión muy fuerte.

Era tanta su locura que compró un vestido de novia y decidió portarlo todos los días, al atardecer, cuando se le veía salir de su balcón hacia el panteón a su cita, con la eterna esperanza de ver a su amante regresar por ella. Tristemente, un día, la novia abandonada resolvió colgarse desde el balcón de su cuarto, aún con el velo cubriendo su rostro y su cabello opaco por el tiempo.

El fantasma de Beatriz: la leyenda

Hoy en día, se cree que el anhelo de la doncella Almada Guereña trascendió la muerte, pues hay quienes aseguran haber visto su espíritu en pena salir de la Casa de las Delicias, en el balcón, o deambular por los pasillos en busca de su amor perdido. Algunos visitantes y trabajadores también afirman sentir la presencia de alguien, aunque se encuentren allí a solas y que, al tomar fotografías en la casona, figuras extrañas se reflejan en las imágenes.

A más de un siglo de distancia, sean reales o no, los fantasmas de Álamos continúan llamando la atención de quienes lo visitan. ¿Tú qué opinas de todo esto? ¿Te atreverías a visitar este recinto, y averiguar si Beatriz continúa habitando allí?

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