La belleza indígena de Huauchinango, el orgullo de ser mexicano

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¿Cuántas veces no hemos escuchado a mexicanos excluir las tradiciones indígenas, la mayoría del tiempo sin pensarlo, porque la ideología imperante ciega la vista hacia nuestro pasado? Desde la llegada de los españoles en 1519, se ha luchado arduamente por conservar las tradiciones y pensamientos de los primeros pobladores de México; incluso, después de independizarse la nación, y aún tras la Revolución Mexicana, incontables acontecimientos que desplazaban a la cultura indígena ocurrían. Como una manifestación que reivindicara esto, se realizó un concurso de belleza llamado “La India Bonita”, promovido por el fundador y director del periódico El Universal, Félix Fulgencio Palavicini. Formó parte de la celebración del Centenario de la Consumación de la Independencia.

El concurso de belleza indígena consistió en que las participantes enviaran sus fotografías para seleccionar entre ellas a las finalistas y la ganadora; sin embargo, hubo hombres que se disfrazaron de mujer y mandaron sus fotos, o mujeres “distinguidas de provincia” que afirmaban ser descendientes directas de Moctezuma Ilhuicamina para eliminar toda competencia y ganar. Qué fraude ¿verdad?

El 21 de julio se seleccionaron diez retratos, de los cuales ganó el que pertenecía a María Bibiana Uribe Amaro. Era una mujer de Huauchinango, Puebla, de tan sólo 16 años de edad; la coronaron el 1 de agosto de 1921 como la representante de belleza indígena de toda la nación.

Después de eso encabezó un desfile de carros alegóricos y se hizo una velada en su honor; además, recibió muchos premios y regalos por su hermosura, incluido un collar de centenarios, aztecas, hidalgos y medios hidalgos engarzados en cadenas de oro puro, obsequiado por el presidente Álvaro Obregón.

El concurso formó parte de la construcción del Nuevo Nacionalismo Mexicano, es decir, una corriente de pensamiento que aceptaba la cultura, tradición y pasado del país, colocando todo esto por encima de las ideologías impuestas por los colonizadores. Así, lo indígena pasó a formar parte de los principales íconos de la nación. Esto fue previsto desde el principio, desde que las mujeres de provincia, que en su mayoría eran criollas o mestizas, deseaban participar en un concurso de belleza, aunque su intervención fuera a base de una mentira.

Sin duda, el ser mexicano es motivo de orgullo, sólo faltan más personas que estén de acuerdo con esta idea. ¿Tú qué piensas?

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