CALDO DE PIEDRA: una deliciosa tradición de Oaxaca

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¿Alguna vez en tu infancia escuchaste la fábula de la Sopa de Piedra? Hablaba acerca de la astucia de un viajero, quien lograba unir a toda una comunidad en la elaboración de un caldo, para finalmente comer gratis. Bueno, resulta que en México existe un guisado muy similar; se trata de un antiguo platillo prehispánico, cuya elaboración involucra igualmente a toda la comunidad.

Surgió en San Felipe Usila, Tuxtepec, Oaxaca, y para la gente que habita en esta región chinanteca, el ritual representa su identidad ética. El objetivo es honrar a sus mujeres y festejar la alianza entre los pobladores, por medio de algo tan intrínseco –y delicioso– como lo es la gastronomía.

Resulta interesante ¿verdad? Si sientes curiosidad, quédate, que aquí te contamos todo al respecto.

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Más que un simple platillo, una tradición invaluable

Probablemente, la característica principal de este preparado es que sólo los hombres se involucran en el proceso. ¡Sí, tal como lo lees! Son ellos quienes se dividen todas las tareas necesarias: pescar, preparar los ingredientes, al igual que recolectar, lavar y calentar las piedras de río que dan nombre al platillo. A menudo, esta última labor se les asigna a los ancianos, quienes las ponen al calor hasta por tres horas.

Por supuesto, los ingredientes son frescos y directos de la huerta. Lleva jitomate, chile verde, cebolla, ajo, hierba santa, pescado y camarón. A veces puede incluir cilantro, epazote, cebollín y chile seco, dependiendo de la comunidad. Se colocan todas las verduras en una jícara grande –individual– con agua, algunas machacadas y otras en rodajas, para posteriormente agregarles dos o tres piedras calientes al rojo vivo. Esto hace que el líquido alcance su punto de ebullición de forma casi instantánea, y los ingredientes se cuezan de la misma manera.

Una vez listas las verduras, se añaden trozos de pescado y camarones. Cuando todo está en su punto, es hora de que los hombres entreguen la jícara a sus esposas, madres, hermanas e hijas, que ya esperan en la mesa. El caldo de piedra debe comerse en la misma jícara en la que fue elaborado. Fascinante ¿verdad?

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Patrimonio oaxaqueño

Aunque se nos antoje probarlo, reproducirlo se considera una falta de respeto a la tradición. Además, resulta muy complicado, pues requiere de piedras específicas y de apegarse bien a alguna de las tres formas que existen para prepararlo.

La de "piedra sobre piedra" se elabora justo en el hueco de una roca, y adquiere un gusto mineral que resalta el sabor de los mariscos. El de agujero, por su parte, se prepara en las arenas de la orilla del río, y va forrado de hojas frescas. El más común, y el que hemos descrito hoy, es el de jícara.

El caldo de piedra es un platillo tan especial, que fue declarado Patrimonio Cultural Intangible del estado de Oaxaca. ¿Qué opinas al respecto? ¿Habías escuchado hablar acerca de él? ¡Cuéntanos en la sección de comentarios!

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